Navegando por la red, buscando en que entretener mi tiempo, choque con una noticia que me hizo reflexionar.

Se trata de la implantación paulatina del libro electrónico.

Como dije no pude evitar cavilar sobre ello, y vi como con el tiempo, hasta las cosas más simples como es el hábito de leer son impregnadas de tecnología punta, y de que los libros, aquellos compañeros eternos que han resistido revoluciones, dictaduras, las manos de fuego de analfabetos, de fanáticos incultos y políticos oportunistas, no van a ganar la batalla contra la tecnología que todo lo clasifica y simplifica.

Mi preferencia entre ambos se deja arrastrar por el “aspecto romántico” de leer un libro. Estos amigos míos siempre han tenido piel de papel  y sangre de tinta, lo tenían desde años y lo tienen desde que tengo memoria. Nunca diría que no a la sensación del peso del libro en tus manos, a acariciar sus páginas de papel y a su olor a antiguo (o a nuevo). No se trata simplemente de leer, sientes lo que lees.

Algunos detractores del libro clásico abogan que hay que dejar que el futuro sea futuro, que las cosas cambien, que hay que pensar en el cambio climático, en la tala de árboles y la naturaleza.

Yo no le veo sentido, ¿por qué cambiar algo que hasta ahora ha funcionado tan bien? ¿Cuándo nos han fallado los libros? Dicen que se talan árboles. No lo niego. Pero me pregunto si debería pellizcarme, tal vez sea un sueño, parece que las empresas se preocupan desinteresadamente por la naturaleza y el medio ambiente, y no por las ventas; notese mi ironía. Sin embargos sigamos por ahí. Me pregunto por que no reciclar más ampliamente, ya que ese es un motivo de peso, se recicla mucho papel, se reciclan periódicos, revistas, etc..¿no puede reutilizarse? ¿hay suficiente?

¿Y con otros materiales? ¿ acaso no existen alternativas?

El libro electrónico tiene también otros inconvenientes. El cansancio de la vista ya que no olvidemos que leeremos una pantalla (¿a las empresas les preocupa la naturaleza pero no la salud?, que bien queda cuando podemos utilizar algo tan serio como el cambio climático para vender un producto), la duración de las baterías, los materiales con los que se fabrican( recordemos que a sus fabricantes les preocupa la naturaleza, espero que estén fabricados con materiales renovable en el caso de que se estropeen o se tiren), desaparecerían las librerías y posiblemente las bibliotecas.

Yo me pregunto si merece la pena. Lo viejo no tiene porque cambiar. En el fondo de mi corazón se que aceptaré reacia el libro electrónico, ya sea por romanticismo  o por otros motivos; pero ¿quién sabe lo que nos deparará la historia? Tal vez sea útil, tal vez no, ¡que más da!, no aprenderemos nunca.

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